lunes, septiembre 19, 2005

ESTA POESIA ERA LA PREFERIDA DE MI MAMÁ

LA ORACION POR TODOS
Victor Hugo, francés Traducción de Andrés Bello Fragmento primero Ve a rezar, hija mía, Ya es la horade la conciencia y del pensar profundo:cesó el trabajo afanador, y al mundola sombra va a colgar su pabellón.Sacude el polvo el árbol del caminoal soplo de la noche, y en el suelto manto de la sutil neblina envueltose ve temblar el viejo torreón. ¡Mira! Su ruedo de cambiante nácar,el Occidente más y más angosta,y enciende sobre el cerro de la costael astro de la tarde su fanal.Para la pobre cena aderezadobrilla el albergue rústico, y la tardavuelta del labrador la esposa aguardacon su tierna familia en el umbral. Brota del seno de la azul esfera,uno tras otro fúlgido diamante,y ya apenas de un carro vacilantese oye a distancia el desigual rumor.Todo se hunde en la sombra: el monte, el valle,y la iglesia, y la choza y la alquería;y a los destellos íltimas del díase orienta en el desierto el viajador. Naturaleza toda gime:el vientoen la arboleda, el pájaro en el nido,y la oveja en su trémulo balido,y el arroyuelo en su correr fugaz.El día es para el mal y los afanes:¡he aquí la noche plácida y serena!El hombre, tras la cuita y la faena,quiere descanso y oración y paz. Sonó en la torre la señal: los niñosconversan con espíritus alados,y los ojos al cielo levantados,invocan de rodillas al Señor.Las manos juntas y los pies desnudos,fe en el pecho, alegría en el semblante,con una misma voz, a un mismo instante,al Padre Universal piden amor. Y luego dormirán y en leda tropasobre su cuna volarán ensueños,ensueños de oro, diáfanos, risueños,visiones que imitar no osó el pincel;y ya sobre la tersa frente posan,ya beben al aliento las bermejasbocas, como lo chupan las abejasa la fresca azucena y al clavel. Fragmento segundo Ve a rezar hijas mía. Y ante todo,ruega a Dios por tu madre, por aquellaque te dió el ser y la mitad más bellade su existencia ha vinculado en él;que en su seno hospedó tu joven alma,de una llama celeste desprendida,y haciendo dos porciones de la vida,tomó el acíbar y te dió la miel. Ruega después por mí. Más que tu madrelo necesito yo... Sencilla, buena,modesta como tú, sufre la penay devora en silencio su dolor.A muchos compasión, a nadie envidiala vi tener en mi fortuna escasa:como sobre el cristal la sombra, pasasobre su alma el ejemplo corruptor. No le son conocidos..., ni lo sean,a ti jamás... los frívolos azaresde la vana fortuna, los pesaresceñudos que anticipan la vejez,de oculto oprobio el torcedor, la espinaque punza a la conciencia delincuente,la honda fiebre del alma que la frentetiñe con enfermiza palidez. Mas yo la vida por mi mal conozco,conozco el mundo y sé su alevosía,y talvez de mi boca oirás un díalo que valen las dichas que nos daY sabrás lo que guarda a los que rifanriquezas y poder la urna aleatoria,y que tal vez la senda que a la gloriaguiar parece, a la miseria va. Viviendo, su pureza empaña el alma,y cada instante alguna culpa nuevaarrastra en la corriente que la llevacon rápido descenso al ataúd.La tentación seduce, el juicio engaña,y en los zarzales del camino dejaalguna cosa cada cual: la oveja,su blanca lana; el hombre, su virtud. Ve, hija mía, a rezar por mí, y al cielopocas palabras dirigir te baste:“Piedad, Señor, al hombre que criaste;eres Grandeza, eres Bondad, ¡Perdón!”Y Dios te oirá, que cual del ara santasube el humo a la cúpula eminente,sube del pecho cándido, inocente,al trono del Eterno la oración. Todo tiende a su fin: a la luz pura del sol, la planta; el cervatillo atado,a la libre montaña; el desterrado, al caro suelo que le vió nacer.Y la avecilla en el frondoso vallede los nuevos tomiillos al aroma,y la oración en alas de palomaa la morada del Supremo Ser. Cuando por mí se eleva a Dios tu ruego,soy como el fatigado peregrinoque su carga a la orilla del caminodeposita y se sienta a descansar;porque de tu plegaria el dulce cantoalivia el peso a mi existencia amargay quita de mis hombros esta cargaque me agobia de culpa y de pesar. Ruega por mí, y alcánzame que vea,em esta noche de pavor, el vuelode un ángel compasivo que del cielotraiga a mis ojos la perdida luz.Y pura, finalmente, como el mármolque se lava en el templo cada día,arda en sagrado fuego el alma míacomo arde el incensario ante la cruz Fragmento tercero Ruega, hija, por tus hermanos,los que contigo crecierony un mismo pecho exprimieron,y un mismo techo abrigó.Ni por los que te amen sóloel favor del cielo implores:por justos y pecadores,Cristo en la cruz expiró. Ruega por el orgullosoque ufano se pavoneay en su dorada libreafunda insensata altivez.Y por el mendigo humildeque sufre el ceño mezquinode los que beben el vinoporque le dejen la hez. Por el que de torpes viciossumido en profundo cieno,hace aullar el canto obscenode nocturna bacanal.Y por la velada virgenque en su solitario lechocon la mano hiriendo el pechoreza el himno sepulcral. Por el hombre sin entrañas,en cuyo pecho no vibrauna simpática fibraal pesar y la aflicción,que no da sustento al hambreni a la desnudez vestido,ni da la mano al caídoni a la injuria da perdón. Por el que en mirar se gozasu puñal de sangre rojo,buscando el rico despojoo la venganza cruel,y por el que envil libelodestroza una fama puray en la aleve mordeduraescupe asquerosa hiel. Por el que surca animosola mar de peligros llena;por el que arrastra cadenay por su duro señor.Por la razón que, leyendoen el gran libro, vigila;por la razón que vacila,por la que abraza el error. Acuérdate, en fin, de todoslos que penan y trabajan,y de todos los que viajanpor esta vida mortal.Acuérdate aun del malvadoque a Dios blasfemando irrita.La oración es infinita:nada agota su caudal. Fragmento cuarto Hija, reza también por los que cubrela soporosa piedra de la tumba,profunda sima donde se derrumbala turba de los hombres mil a mil;abismo en que se mezcla polvo a polvoy pueblo a pueblo, cual se ve a la hojade que al añoso bosque abril despoja,mezclar la suya otro y otro abril Arrodilla, arrodíllate en la tierra,donde segada en flor yace mi Lola,coronada de angélica aureola,do helado duerme cuanto fué mortal,donde cautivas almas piden precesque las restauren a su ser primeroy purguen las reliquias del groserovaso que las contuvo, terrenal. ¡Hija!, cuando tú duermes te sonríes,y cien apariciones peregrinassacuden retozando tus cortinas,travieso enjambre, alegre, volador,y otra vez a la luz abres los ojos,al mismo tiempo que la aurora hermosaabre también sus párpados de rosay da a la tierra el deseado albor. ¡Pero esas pobres almas!... ¡Si supierasqué sueño duermen!... Su almohada es fría,duro es su lecho, angélica armoníano regocija nunca su prisión.No es reposo el sopor que las abruma;para su noche no hay albor temprano,y la conciencia, velador gusano,les roe inexorable el corazón. Una plegaria, un solo, acento tuyohará que gocen pasajero alivio,y que de luz celeste un rayo tibiologre a su obscura estancia penetrar;que el atormentador remordimientouna tregua a sus víctimas conceda,y del aire y del agua y la arboledaoigan el apacible susurrar. Cuando en el campo, con pavor secreto,la sombra ves que de los cielos baja,la nieve que las cumbres amortajay del ocaso el tinte carmesí,¿en las quejas del aura y de la fuenteno te parece que una voz retiñauna doliente voz que dice: “Niñacuando tú reces, rezarás por mí? Es la voz de las almas. A los muertosque oraciones alcanzan, no escarneceel rebelado arcángel y florecesobre su tumba perennal tapiz.Mas, ¡ay!, a los que yacen olvidadoscubre perpetuo horror, hierbas extrañasciegan su sepultura, a sus entrañasárbol funesto enreda la raíz. Y yo también no dista mucho el díahuésped seré de la morada obscura,y el ruego invocaré de un alma puraque a mi largo penar consuelo dé.Y dulce entonces me será que vengasy para mí la eterna paz imploresy en la desnuda losa esparzas flores,simple tributo de amorosa fe. ¿Perdonarás a mi enemiga estrellasi disipadas fueron una a unalas que mecieron tu mullida cuna,esperanzas de alegre porvenir?Sí, las perdonarás, y mi memoriate arrancará una lágrima, un suspiroque llegue hasta mi lóbrego retiroy haga mi helado polvo rebullir.

RECURDO DE PAPÁ

.-SEMBRANDO Marcos Rafael Blanco Belmonte, español De aquel rincón bañado por los fulgores del sol que nuestro cielo triunfante llena; de la florida tierra donde entre flores se deslizó mi infancia dulce y serena; envuelto en los recuerdos de mi pasado, borroso cual los lejos del horizonte, guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado, del sembrador más raro que hubo en el monte Aún no sé si era sabio, loco o prudente aquel hombre que humilde traje vestía; sólo sé que al mirarle toda la gente con profundo respeto se descubría. Y es que acaso su rostro severo y noble a todos asombraba por arrogante: ¡hasta los leñadores mirando al roble sienten las majestades de lo gigante! Una tarde de Otoño subí a la sierra y al sembrador sembrando miré risueño: ¡Desde que existen hombres sobre la tierra nunca se ha trabajado con tanto empeño! Quise saber curioso, lo que el demente sembraba en la montaña sola y bravía; el infeliz oyome benignamente y me dijo con honda melancolía: siembro robles y pinos y sicomoros; quiero llenar de frondas esta ladera, quiero que otros disfruten de los tesoros que darán estas plantas cuando yo muera. ¿Por qué tantos afanes en la jornada sin buscar recompensa? dije. Y el loco murmuró con las manos sobre la azada: acaso tú imagines que me equivoco; acaso por ser niño te asombre mucho el soberano impulso que mi alma enciende; por los que no trabajan, trabajo y lucho; si el mundo no lo sabe, Dios me comprende; Hoy es el egoísmo torpe maestro a quien rendimos culto de varios modos: si rezamos pedimos sólo el pan nuestro, ¡nunca al cielo pedimos pan para todos! En la propia miseria los ojos fijos, buscamos las riquezas que nos convienen y todo lo arrostramos por nuestros hijos. ¿Es que los demás padres hijos no tienen?... Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre y, en las guerras brutales con sed de robo, hay siempre un fratricida dentro del hombre, y el hombre para el hombre siempre es un lobo. Por eso cuando al mundo, triste, contemplo, yo me afano y me impongo ruda tarea y sé que vale mucho mi pobre ejemplo, aunque pobre y humilde parezca y sea. ¡Hay que luchar por todos los que no luchan! ¡Hay que pedir por todos los que no imploran! ¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan! ¡Hay que llorar por todos los que no lloran! Hay que ser cual abejas que en las colmenas fabrican para todos dulces panales. Hay que ser como el agua que va serena brindando al mundo entero frescos raudales. Hay que imitar al viento que siembra flores lo mismo en la montaña que en la llanura; y hay que vivir la vida sembrando amores con la vista y el alma siempre en la altura. Dijo el loco, y con noble melancolía por las breñas del monte siguió trepando, y al perderse en las sombras, aún repetía: ¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!

"LO ESCENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

"LO ESCENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

domingo, septiembre 18, 2005

Estoy feliz

A Por qué estoy feliz... quién le importa.

Presentación

Este es el blog de CarmenToty Drácula Vampires, Condesa de Polignac.